Aborto. El dolor de la pérdida.

Cuando tengo que decirle a una mujer que no se escucha el latido del feto, que ha tenido un aborto no me resulta nada fácil. Sé que muchas veces tras sufrir un aborto, a la mujer le cuesta superar la pérdida. Incluso puede sentirse responsable en parte, preguntarse si hay algo que no ha hecho bien. Psicológicamente es frecuente, pero la mayoría de los abortos se deben anomalías genéticas del feto.

Encontré un post que describe muy bien la situación y lo he traducido para vosotros.

Aquí está

Ojalá pudiera contarte buenas noticias.

Me sentí muy contenta cuando supe que estaba embarazada, pero por desgracia tuve un aborto la semana pasada. Me gusta compartir cosas que inspiran, pero hoy quiero compartir también mi tristeza. Porque la vida es un arcoíris que a veces se vuelve gris.

Si, la semana pasada tuve un aborto.

Y pasé por muchas emociones que vienen con la pérdida. Todo sucedió muy rápido y nada me había preparado para el dolor físico que sufrí durante el proceso. Pero lo que más me sorprendió fue la pena que sentí, especialmente porque el embarazo había sido  una sorpresa.

Al principio estaba resentida.

Cuando el ginecólogo me dijo que el bebé no tenía latido, me fui a comer y me tomé una cerveza. Una cerveza enorme.

Estaba enfadada, porque durante los últimos meses me había sentido cansada, nauseosa, incapaz de hacer una vida normal. Todo para nada. Enfadada también con las amigas que habían tenido embarazos normales. ¿Por qué ellos sí habían podido oír el latido de su bebé y yo no? Estos sentimientos pasaron pronto, sustituidos por el dolor físico y la pena.

Lloré mucho, hablé con mis amigos. Me mandaron un ramo de flores y una postal muy cariñosa.

Y hablé con otras mujeres. Fue un regalo descubrir que no estaba sola. Muchas mujeres que habían tenido abortos ahora tienen niños sanos.

Algunas ocultan que tuvieron un aborto. Esta fue también mi primera reacción. No contarlo y tratar de sufrir sola. Puede que sólo quisiera seguir adelante con mi vida. Me parecía que había fracasado de algún modo. No entiendo por qué me sentía así.

Por eso decidí escribir esto. Para que otras mujeres sepan que no están solas.

Hoy siento gratitud. Antes de esto no había sufrido mucho. Ahora soy más fuerte y más comprensiva. Me sentí deprimida por primera vez y ahora tengo una compasión profunda por aquellos que padecen depresión.

La experiencia me acercó a mi marido, que estuvo conmigo todo el tiempo. Y por eso le estoy profundamente agradecida.

Era mi primer embarazo y di por sentado que todo saldría bien. He aprendido a afrontar que no puedo controlarlo todo. Sé que la próxima vez que esté embarazada (y tengo muchas ganas) lo tomaré como el milagro que es.

Como alguien dijo, el fin es sólo el principio.

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