Mamografía, el debate.

La mamografía se recomienda como método para detección precoz del cáncer de mama para aumentar así la probabilidad de curación. Actualmente nuestro sistema de salud realiza un cribado poblacional basado en la realización de una mamografía cada dos años a todas las mujeres sanas entre los 50 y 70 años de edad.

¿Son éstos la edad y el intervalo óptimos?

Muchas instituciones sanitarias siguen recomendando que el inicio de las mamografías se realice a los 40 años y sea anual. El cáncer de mama es más frecuente en mujeres mayores de 50 años, por eso los sistemas públicos de salud, con recursos limitados, deben optimizarlos de manera que centran el screening en la población con mayor riesgo y con un intervalo (dos años) en el que la mayoría de los cánceres estarán aún en estadíos tempranos. Pero es cierto que hay mujeres más jóvenes que padecen cáncer de mama (al menos un 25% aparecen en mujeres menores de 50 años) y a veces éstos son de crecimiento más rápido. Por eso y puesto que la mamografía no tiene efectos secundarios importantes (molestias en su realización), estas instituciones sanitarias, sobre todo estadounidenses, adoptan estos criterios.

El debate

Un estudio publicado hace poco en el British Medical Journal pone en duda que las mamografías sirvan para disminuir la mortalidad por cáncer de mama en mujeres entre 40 y 59 años, y afirma que la exploración física por profesionales sanitarios o la propia paciente tiene el mismo efecto que la mamografía en países que cuentan con terapias avanzadas de libre acceso contra el cáncer. ¿Qué podemos decir de este estudio? Primero que el grupo de población influye en los resultados; como hemos dicho antes el cáncer de mama es más frecuente en mujeres mayores de 40 años, por tanto el efecto del cribado es mayor en mujeres mayores. Puesto que en el estudio el máximo de edad fue de 59 años, ¿qué pasa con las mujeres a partir de los 60? En segundo lugar aunque el estudio siguió a las mujeres durante 25 años, sólo fueron sometidas a los controles durante 5 años. Es decir algunas de las que estaban en el grupo que no se realizó mamografía durante esos primeros 5 años puede que después se la realizara. En tercer lugar, aunque la mortalidad final fuese la misma ¿qué ocurre con la calidad de vida? Los tratamientos del cáncer son más agresivos cuanto más avanzado es el tumor, por tanto el tratamiento de un tumor pequeño resulta mucho más llevadero que el de un tumor grande, aunque al final la supervivencia sea la misma.

Inconvenientes de la mamografía.

El mayor inconveniente es el sobrediagnóstico y los falsos positivos, que crean angustia y ansiedad en las mujeres hasta que el diagnóstico es definitivo y a puede llevar a pruebas y tratamientos a veces innecesarios, puesto que algunas de las lesiones diagnosticadas no hubiesen tenido efectos clínicos.

Existe temor respecto al riesgo de que la radiación acumulada con las sucesivas mamografías pueda tener efectos indeseables a largo plazo, incluso que pueda acabar provocando un cáncer por sí misma. En realidad la dosis de radiación administrada con los modernos equipos de mamografía es muy pequeña y el balance entre las ventajas (detección precoz, mejor pronóstico y tratamientos más conservadores) y los inconvenientes referidos parece favorable a su realización.

Mi opinión personal sobre las mamografías

 Por supuesto las considero imprescindibles en mujeres mayores de 50 años y como mínimo cada dos años. Y las recomiendo en mujeres mayores de 40 años si es posible anualmente. ¿Por qué? El cáncer de mama es una enfermedad que tratada a tiempo consigue supervivencias mayores del 98 % a los 5 años. Por ello para mí el factor más importante es la detección temprana, teniendo también en cuenta que los tratamientos serán mucho menos agresivos.

Conclusión

A pesar de mi opinión personal, cada paciente ayudada por su médico debe tomar la decisión teniendo en cuenta los datos disponibles. Sopesar el riesgo de que la mamografía dé un falso positivo (con la ansiedad y pruebas invasivas que conlleva) frente al riesgo de sufrir un cáncer  diagnosticado en estadíos avanzados. Por supuesto, existen casos en que los controles periódicos deben inicarse aún antes de los 40 años, como en aquellas mujeres que tienen historia de cáncer de mama /ovario hereditario. Puedes leer más sobre el tema aquí. O aquí.

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