Si comes en un restaurante que aparece en la guía Michelín o te alojas en un hotel de cinco estrellas es difícil que no quedes satisfecho. Puede ser caro, pero es casi seguro que la calidad será excelente.

Si sabes de un libro que le gusta a todo el mundo o que ha recibido un premio, probablemente a ti también te gustará.

Sin embargo, cuando hablamos de los médicos las apariencias pueden engañar y no siempre el mejor valorado por los pacientes es el que obtiene mejores resultados clínicos.

En España no hay costumbre de publicar encuestas de valoración de hospitales o médicos, pero en otros países sí,  y se han encontrado resultados sorprendentes.

¿Qué es lo que más valora la gente en un médico?

Según estas encuestas, lo que más valoran los pacientes  es que el tiempo de espera sea corto, que el tiempo que pasan con el médico sea largo y que el médico sea amable.

No es que lo anterior no sea importante, pero desde luego no es lo más importante, porque está claro que un cirujano de modales impecables puede tener unos porcentajes de infección quirúrgica muy altos.

¿Por qué un médico muy bien valorado puede ser peor médico?

Muy simple, en medicina el cliente no siempre tiene la razón y a veces lo que el paciente quiere no es lo mejor para él.

Un ejemplo que tengo muy cercano: mi madre tiene una artrosis de rodilla y además sobrepeso.

La artrosis le produce dolor y cada vez que va al traumatólogo le pide que la opere. El traumatólogo en cambio le recomienda perder peso, con lo que el dolor mejorará y los riesgos –infecciones, trombos- en el caso de que hubiese que realizar la operación, serían mucho menores.

Mi madre desde luego no está nada contenta con el traumatólogo, porque no hace lo que ella quiere. Perder peso cuesta mucho trabajo y la operación, según mi madre, es mucho más fácil y resolvería de inmediato su problema, pero… ¿quién crees que tiene la razón en este caso?

Estas situaciones se repiten cada día cuando ante una infección vírica el paciente solicita un antibiótico inútil, o cuando pide ciertas pruebas que el médico considera innecesarias.

Ante la negativa, podemos sentirnos descontentos y valoraremos mal al médico.

Sin embargo, está haciendo lo mejor para nosotros.

Darle a los pacientes lo que quieren en lugar de lo que necesitan, es simplemente mala medicina.

Un importante estudio con aproximadamente 52.000 pacientes y publicado en 2012 concluyó que aquellos que estaban más satisfechos con su médico eran hospitalizados con más frecuencia y tenían mayor mortalidad que los más insatisfechos.

¿Son lógicos los resultados del estudio?

Sí, la conclusión es lógica. De hecho hay quien dice que la sobredetección y el sobretratamiento son asesinos silenciosos.

Cuando el paciente demanda más medicamentos y pruebas y el médico cede a estos deseos, en realidad está exponiendo al paciente a más efectos secundarios y complicaciones derivados de esos medicamentos y  pruebas.

El riesgo de obtener un “falso positivo” es decir, de detectar una enfermedad que en realidad no existe, se multiplica y normalmente conlleva una batería de nuevas pruebas.

Pero sorprendentemente, los estudios muestran que los pacientes están más satisfechos cuantas más pruebas les son prescritas.

En algunos países el problema es grave, ya que los sueldos de los médicos dependen en parte de la valoración que de ellos se haga y se ven más presionados para complacer a unos pacientes que a veces no están preparados para evaluarlos.

Entonces, si puedes elegir… ¿Debes acudir al médico peor valorado?

Lógicamente, no.

La valoración subjetiva es importante, pero debe contrastarse también con criterios objetivos, como el porcentaje de complicaciones quirúrgicas en el caso de un cirujano. O en el caso de un ginecólogo que atienda partos, el número de ellos que acaban en cesárea.

Cuantas menos complicaciones y menos cesáreas, mejor.

Por supuesto, las preferencias del paciente deben tenerse en cuenta y para poder discutirlas, el grado de confianza que ofrece el médico es fundamental.

La relación con el médico es tan importante como su nivel de competencia.

Poder preguntar y comprender las distintas opciones de tratamiento y los riesgos que conllevan es básico para que los pacientes entiendan y puedan elegir la mejor opción en cada caso.

Es imprescindible además que el médico pueda acreditar una formación y experiencia contrastadas. Aunque parezca increíble, aún existen fraudes en este sentido.

Si cuando vas a ir de vacaciones te interesas por la calidad del hotel que has elegido… ¿no crees que es también importante interesarte por la calidad del médico que tiene que tratarte?

 

¿Sabes reconocer a un buen médico?
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