
Cada día atiendo a pacientes con dolor pélvico crónico. De hecho, es uno de los motivos de consulta más frecuentes en ginecología.
Durante mis más de veinte años de profesión he visto a mujeres con dolor pélvico en cualquiera de sus formas.
Escucho a cada una de ella, las exploro. Como mínimo les hago una ecografía y muchas veces tengo que solicitar otras pruebas.
Con este nivel de experiencia, podrías creer que he llegado a ser un maestro reconociendo y tratando este dolor.
Ojalá fuese así.
En la mayoría de los casos el dolor pélvico crónico no puede explicarse mediante un diagnóstico concreto.
No siempre se encuentra una causa, por desgracia para las pacientes que lo sufren durante años sin saber por qué.
El dolor pélvico crónico es física y mentalmente agotador.
Como una de mis pacientes me dijo una vez: «yo no vivo, sobrevivo»
¿Qué es el dolor pélvico crónico?
Es un dolor que se extiende por debajo de tu ombligo, entre las caderas e incluso por la parte baja de tu espalda y nalgas.
Decimos que es crónico si dura más de seis meses.
Aunque puede estar relacionado con el dolor abdominal, no son lo mismo. El dolor abdominal es el que se siente por encima del ombligo.
Si lo padeces, ya sabes que los tratamientos habituales no funcionan y que el dolor es más intenso de lo que cabría esperar cuando se encuentra la causa.
Porque en muchos casos no hay evidencia de enfermedad alguna.
A mi consulta llegan pacientes que llevan años de especialista en especialista y que después de un montón de pruebas no encuentran el por qué de ese dolor que llega a ser incapacitante.
Me gustaría poder decir que yo las diagnostico y trato con éxito, pero estaría mintiendo.
El manejo de este tipo de dolor debe ser multidisciplinar porque puede originarse en órganos muy diversos.
Por eso es necesaria la intervención de urólogos, ginecólogos, digestivos y psicólogos.
Estamos empezando a comprender mejor esta enfermedad. y ahora sabemos que personas que aparentemente están «bien» pueden sufrir un dolor muy severo.
Por cierto, el dolor pélvico crónico no sólo afecta a las mujeres. Muchos hombres también lo padecen, aunque las causas puedan ser muy distintas.
¿El dolor pélvico crónico se manifiesta siempre igual?
No, sus manifestaciones son muy variadas.
Puede ser suave o muy severo, sordo o punzante, continuo o intermitente y aparecer sólo durante las relaciones sexuales, al orinar o defecar.
Por eso, cuando vayas al médico debes explicarle bien las características del dolor.
La siguiente lista de preguntas puede ayudarte:
• ¿Dónde te duele?
• ¿Cuánto te duele?
• ¿Cuándo lo sentiste por primera vez?
• ¿Tiene relación con la menstruación?
• ¿Es igual las 24 horas del día y todos los días de la semana?
• ¿Hay algo que lo alivie?
• ¿Hay algo, por ejemplo la postura, que lo empeore?
• ¿Aparece sólo al orinar o defecar?
• ¿Tiene que ver con las relaciones sexuales?
¿Cuáles pueden ser las causas del dolor pélvico crónico?
Como ya he dicho, el dolor pélvico crónico puede ser la manifestación de otra enfermedad o ser una enfermedad en sí mismo.
Sus causas son a menudo difíciles de descubrir, pero es esencial encontrarlas para poder tratarlas.
Algunas de estas causas pueden ser:
• Enfermedades ginecológicas orgánicas como pólipos y miomas. Si el dolor es cíclico puede ser debido a ovulación dolorosa, endometriosis, o síndrome premenstrual.
• Enfermedad pélvica inflamatoria, una enfermedad infecciosa considerada de transmisión sexual.
• Tejido dañado tras una infección o cirugía. Aunque una endometriosis o una enfermedad pélvica inflamatoria ya se hayan resuelto puede que el dolor no desaparezca e incluso empeore con el tiempo.
• Enfermedades del aparato digestivo como síndrome del intestino irritable. Se acompaña de estreñimiento o diarrea y tampoco se conoce su causa, aunque existen estrategias para controlar los síntomas.
• Problemas del aparato urinario como la cistitis intersticial, una inflamación crónica de la vejiga que provoca la necesidad de orinar cada poco tiempo, dolor con las relaciones sexuales y sensación de opresión en el pubis.
• El síndrome de congestión pelviana, debido a la existencia de varices en la zona y que tiene otros síntomas como cefalea o mareo. En este caso el dolor empeora cuando estás sentada o de pie y se alivia tumbada. Hay muchas mujeres con estas venas varicosas que no tienen dolor pélvico, por eso algunos médicos no lo consideran causa del dolor.
• Tensión o espasmos en los músculos de la zona pélvica, que también suelen asociarse a cirugías previas.
• Dolor sin causa aparente que suele acompañarse de síntomas depresivos.
Un factor de riesgo muy importante para el dolor pélvico crónico es haber sufrido abusos físicos o sexuales. Si este es tu caso, cuéntaselo al médico. Aunque resulte difícil y doloroso puede ser la clave para el tratamiento.
Necesitamos diferenciar entre las personas que sufren una enfermedad biológica que puede ser aliviada y aquellas en las que el dolor se debe a un trauma psicológico.
En las primeras la enfermedad es más fácil de tratar, en las segundas el tratamiento es muy complejo, las pacientes acaban encerrándose en sí mismas y continuar con sus actividades diarias les supone un inmenso esfuerzo.
Los efectos de un trauma psicológico pueden ser muy difíciles de explicar desde un punto de vista biológico. Se investiga la idea de que el propio trauma altere el sistema nervioso haciendo que las neuronas sean más sensibles y el dolor se perciba como mucho más fuerte.
Encontrar el verdadero origen es básico para poder manejar la enfermedad, aunque puede ser un proceso muy largo y frustrante.
En caso contrario el dolor acabará desencadenando una depresión, una enfermedad muy ligada al dolor pélvico crónico.
¿Qué pruebas son necesarias para diagnosticar el dolor pélvico crónico?
Es una buena idea que vayas anotando los síntomas en un calendario y que expliques al médico todos los detalles, según te cuento más arriba.
Como de costumbre te hará una historia clínica completa incluyendo cirugías previas, embarazos, partos y enfermedades infecciosas.
Es esencial que sientas que te escuchan, que tienes la posibilidad de exponer tu historia y que te sientas creída. Muchas veces tú misma tendrás una posible explicación sobre el origen del dolor.
Te realizarán un examen pélvico, ecografía y quizá un examen rectal y análisis de sangre, orina y heces.
Para ver si la causa es una infección habrá que hacer un cultivo de células vaginales.
Y en ocasiones será necesaria una laparoscopia (una pequeña intervención que permite mirar dentro de la pelvis con una cámara).
Pruebas que te pueden prescribir otros especialistas son cistoscopias (urólogo) o colonoscopias (especialista en digestivo).
¿Qué tratamiento podemos ofrecerte?
Por supuesto, si se encuentra la causa el tratamiento estará orientado a eliminarla
Se tratará la endometriosis, o el síndrome de intestino irritable o se usará la cirugía si es necesaria para eliminar pólipos o miomas.
El problema llega cuando no se encuentra la causa y hay que tratar el dolor en sí mismo.
Empezaremos utilizando medicamentos analgésicos. Es mejor que los tomes de forma pautada, es decir cada 12 u 8 horas según te explique tu médico. Si los tomas sólo una vez que haya empezado el dolor serán menos eficaces y es más fácil que te hagas dependiente de ellos.
Si no son suficientes habrá que recurrir a otros medicamentos como corticoides, antidepresivos o algunos tipos de anticonvulsivantes que regulan la transmisión nerviosa.
Los antidepresivos, aunque no son propiamente analgésicos, a ayudan a manejar el dolor y el estrés que el propio dolor produce, evitando que se forme un círculo vicioso.
El sistema muscular está a veces implicado en el dolor pélvico crónico, en este caso necesitarás la atención de un fisioterapeuta que evalúe tu postura, tu forma de andar tu fortaleza muscular y flexibilidad. Él puede recomendarte ejercicios para fortalecer algunos grupos musculares.
Cuando no se encuentra la causa, el dolor puede ser neuropático, es decir producido por las propias conducciones nerviosas. El tratamiento hay que hacerlo en una clínica del dolor.
Las emociones y el dolor pélvico crónico.
Me contaba una paciente: «Es una enfermedad que te hace sentir muy sola, y que nadie entiende a no ser que también la tenga»
A veces sentirás que los que te rodean no te toman muy en serio. Te dicen que el «dolor sólo está en tu cabeza» y que si todas las pruebas son normales no será nada importante.
Cuestionar que el dolor sea real es un fallo que a veces cometemos. Siempre hay que creer a la paciente y nunca considerar que un dolor «no es nada».
Las emociones juegan un papel muy importante en el dolor pélvico crónico, tu médico puede preguntarte si sufres depresión o estrés. No te sientas incómoda por ello, u ofendida como si el médico pusiese en duda lo que le estás contando.
No es ese el caso, pero el dolor crónico afecta a todos los aspectos de tu vida y causa por sí mismo ansiedad, depresión, dificultades con el sueño y la vida sexual y problemas en el trabajo y la vida diaria.
Si tu médico no encuentra la causa biológica del dolor, un especialista sí puede ayudarte con estos «efectos colaterales» mediante terapias de relajación y psicoterapia que los alivien. Ansiedad y la depresión están muy ligadas al dolor pélvico crónico, aunque no se sabe bien si porque son su causa o su consecuencia.
Algunos expertos creen que este dolor para el que no se encuentra explicación es una variante de depresión, y otros piensan que el estrés puede debilitar la capacidad del cerebro para inhibir los estímulos dolorosos, pero no hay acuerdo en este punto.
En cualquier caso, no pienses que tu médico no te cree si te pregunta por estos temas, no te sientas incómoda y habla con sinceridad, pues sólo de este modo podrá orientarte hacia el tratamiento correcto.
Buenas noches.
Me gustaría preguntar si el dolor pélvico crónico puede afectar solamente a un lado del vientre o tiene que darse necesariamente en ambos lados.
Muchas gracias.