Ecografía de primer trimestre: 5 cosas que quizás no sepas.

Si estás buscando tu primer bebé, te pondrás muy contenta cuando tengas un retraso en la regla.

Y querrás saber cuanto antes si estás embarazada o no. Probablemente te hagas un test de embarazo en casa.

Si es positivo, pedirás cita con el médico para que te confirme el embarazo y te oriente sobre lo que debes hacer a partir de ese momento.

En esa primera visita una ecografía no es imprescindible, pero quizás te la hagan.

1. ¿Cuándo hacer la primera ecografía del embarazo?

La ecografía es una prueba muy útil en el embarazo y si se usa adecuadamente es inofensiva para la madre y el feto.

En las primeras semanas será vaginal, y permitirá a partir de la quinta, ver el saco gestacional y dentro de él un pequeño embrión.

Pocos días después se escuchará  el latido cardíaco del futuro bebé. Es un momento emocionante para muchos padres. Te sorprenderá lo rápido que late un corazón tan pequeño, a más de 110 latidos por minuto.

Pero ocurre que a veces solo se ve el pequeño saco o vesícula y nada dentro de él.

En esos casos hay que repetir la ecografía en dos semanas para asegurarse de que todo va bien.

El que no se vea el embrión puede deberse a que el embarazo sea de menos tiempo del que se pensaba o a que se haya producido un aborto precoz.

Esta incertidumbre es causa frecuente de angustia.

Por eso es mejor esperar a hacer la primera ecografía en la semana 6 o 7, es decir una o dos semanas después de la primera falta. Sobre todo sis tus reglas son irregulares.

Como digo más arriba, esta ecografía tan temprana no es imprescindible para un correcto control del embarazo.

Pero nos permite escuchar el corazón del embrión, ver si hay más de uno y comprobar que no existe patología en el útero, trompas y ovario.

2. Entonces… ¿Hay alguna ecografía importante en el primer trimestre?

Sí.

La ecografía de primer trimestre tiene una importancia comparable a la famosa «ecografía especial» de la semana 20  del segundo trimestre, y por eso los protocolos recomiendan que se haga.

De hecho hay algunos especialistas que piensan que el primer trimestre de embarazo es la mejor época para descubrir los posibles riesgos e iniciar su control.

El momento óptimo para realizar esta ecografía es entre las semanas 11 y 14 (en realidad semana 13 y 6 días), y suele hacerse en la semana 12.

3. ¿Por qué es tan importante la ecografía de primer trimestre?

Por dos motivos.

El primero es que combinada con la fecha de tu última regla es el método más seguro para calcular el tiempo de embarazo y tu fecha probable de parto.

La fecha probable de parto calculada de este modo no debe cambiarse a lo largo del embarazo.

Algunas decisiones médicas que pueden afectarte de forma importante  dependerán de esta primera estimación, por ejemplo la de provocar el parto en la semana 41.

Si la fecha calculada no fuese la correcta se estaría adelantando un nacimiento que podría haberse producido naturalmente en el momento adecuado.

El segundo motivo es que junto con el análisis de dos sustancias específicas en sangre materna (dos hormonas: beta-HCG y PAPP-A)  servirá para calcular el riesgo de que el feto tenga alguna alteración cromosómica. Las más frecuentes son el síndrome de Down, el síndrome de Patau y el síndrome de Edwards.

El cálculo se realiza mediante un programa de ordenador que además tiene en cuenta otros factores como tu edad, tu peso y si eres fumadora o diabética.

Los resultados se obtienen en un período temprano del embarazo, lo que te da más tiempo para tomar decisiones sobre futuros test diagnósticos y tratamientos médicos si fuesen necesarios.

4. ¿Qué se mide en esta ecografía?

Hay que medir lo que se llama «translucencia nucal», un espacio transparente que hay en la nuca del bebé.

Es una medida que hay que tomar de forma meticulosa, con un equipo adecuado y un ecografista entrenado que disponga de tiempo suficiente ya que una diferencia de décimas de milímetro puede variar bastante la estimación del riesgo.

Otros datos de la ecografía que pueden ayudar a evaluar ese riesgo son la presencia o ausencia de hueso nasal y el flujo en determinados vasos sanguíneos fetales. Estos signos no se buscan de forma sistemática en esta ecografía pero pueden ayudar a tomar una decisión en casos de riesgo intermedio.

Entre la semana 11 y 14 ya se observan las distintas partes del cuerpo del feto y se puede comprobar que la mayoría de los órganos se están formando correctamente. .

El médico las estudiará cuidadosamente: tronco, brazos piernas y cabeza. Algunas estructuras se verán mejor ahora que más adelante. Por ejemplo, la mano abierta se aprecia mejor en este momento que con el embarazo más avanzado.

Se toman también las medidas del bebé, la principal es la longitud desde el cráneo a la rabadilla.

En cuanto al sexo, aunque puede aventurarse, es pronto para tener la certeza absoluta.

En cada ecografía se observan el cordón umbilical, la placenta, el útero y los ovarios para detectar cualquier problema que les afecte.

5. ¿Es «obligatoria» esta ecografía?

Debes tener claro que no hay nada obligatorio en medicina. Tienes derecho a una información objetiva y clara, y a que te  expliquen la finalidad y expectativas de la ecografía y screening del primer trimestre.

El hallazgo de un alteración puede crear angustia y llevar a la realización de otras pruebas invasivas como la amniocentesis que no están exentas de complicaciones.

Esta ecografía, como la de la semana 20 y los test de sangre para el cribado de defectos fetales son una posibilidad que se ofrece a las mujeres embarazadas, pero son de naturaleza voluntaria. Por eso antes de realizarlos se debe preguntar a los padres si desean someterse a estas pruebas y explicarlas correctamente.

Recuerda que los resultados de esta ecografía sólo indican un riesgo, principalmente de síndrome de Down y síndrome de Edwards. No prueban que el bebé vaya a estar afectado, para ello hay que someterse a pruebas más agresivas.

Antes de la ecografía y el screening piensa en lo que los resultados significarán para tí, si van a aumentar tu ansiedad y si van a afectar tus futuras decisiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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