Con la menopausia llegan los sofocos.

Los sofocos de la menopausia son tan comunes que, aunque todavía no los tengas, ya los conoces.

Habrás oído hablar de ese calor repentino que empieza en el pecho y la cara y se extiende por todo el cuerpo. Se acompaña de sudor, palpitaciones y una molesta sensación de ansiedad para terminar a veces con temblores y escalofríos.

Muchas veces aparecen por la noche, en forma de sudores nocturnos e impiden dormir a gusto.

Suena bastante incómodo ¿verdad?

Por desgracia, los sofocos son muy frecuentes.

Sí, lo son. De hecho el síntoma más frecuente en los años cercanos a la menopausia.

Es probable que estés entre el 80 % de las mujeres que los padecen, y también es probable que no busques tratamiento para aliviarlos. De hecho sólo entre el 20 y 30 % de las mujeres lo hacen.

¿Por qué? Por dos motivos principales: se da por sentado que es algo normal, prácticamente inevitable y por otra parte el tratamiento más eficaz, que es el tratamiento hormonal, no tiene muy buena fama. Más adelante te cuento porque.

Si no tienes sobrepeso, no fumas y te mantienes físicamente activa, es más probable que te libres de los sofocos de la menopausia.

Los sofocos son el síntoma más frecuente en la menopausia. Alrededor del 80 % de las mujeres los sufren, pero menos del 30 % buscan ayuda para aliviarlos.

¿Cuando empiezan los sofocos de la menopausia?

En el 40 % de los casos, en los primeras etapas de la perimenopausia (alrededor de los 47 años de edad); aumentan hasta el 80 % en los últimos años de transición y primeros años postmenopáusicos (sobre los 50 años).

Si notas los sofocos de la menopausia antes de los 45, sobre todo si no has cumplido los 40,  consulta a tu médico. Puede que tengas menopausia precoz o puede haber otras causas para los sofocos. Entre ellas están el hipertiroidismo, algunas infecciones, algunos medicamentos, el estrés y algunos tipos de cáncer. Pero no te asustes, los sofocos son casi siempre debidos a la menopausia.

Y… ¿hasta que edad duran?

Se creía que duraban sólo algunos años, pero el mayor estudio que se ha hecho sobre el tema (en Estados Unidos) descubrió que la duración media es de 7,4 años. En las hispanas era algo menor, de 5 años. En algunas mujeres se alargan hasta después de los 70 años de edad.

Como ves la variabilidad es muy alta.

Los sofocos de la menopausia tienen una duración media de aproximadamente 5 años, pero a veces se alargan hasta después de lo 70 años de edad

¿Cuál es la causa de este síntoma tan molesto?

Parece ser que es la falta de estrógenos después de haber tenido niveles altos la que lo provoca. Por eso las niñas no tienen sofocos. Sus niveles de estrógeno han sido siempre bajos.

Esta especie de “síndrome de abstienencia” altera la parte del cuerpo que regula la temperatura: el hipotálamo.

Así, si no has llegado a la perimenopausia, los mecanismos que controlan la temperatura de tu cuerpo se disparan cuando detectan un aumento de 0,4ºC. Si ya has llegado a la perimenopausia, se disparan con variaciones de temperatura mucho menores.

Se produce entonces una dilatación de los vasos sanguíneos de la piel. La consecuencia es una sensación de calor y después la sudoración para tratar de disminuir la temperatura. Esto a su vez causa la sensación de escalofrío final.

No todos los sofocos son iguales.

Puedes sufrir sofocos muy intensos o no sufrirlos, se clasifican en cuatro grados según su intensidad:

  • no hay sofocos
  • suaves, que no interfieren con tu vida normal
  • moderados, pueden alterar alguna de tus actividades normales
  • severos, tan molestos que te impiden hacer tu vida normal

Esta clasificación servirá a la hora de decidir el tratamiento.

¿Pero los sofocos de la menopausia tienen tratamiento?

Sí y muy eficaz, aunque casi no se usa. Ahora hablamos de él.

Para decidir cuál es el mejor tratamiento hay que tener en cuenta varios factores:

  • la intensidad de los sofocos, cúanto te molestan
  • tus antecedentes médicos
  • tu decisión personal: ¿quieres tratarlos o no?
  • si además de los sofocos tienes otros síntomas.

Los sofocos tienen tratamiento, para decidirlo hay que tener en cuenta: su intensidad, si existen además otros síntomas, tus antecedentes médicos y tu elección personal.

Si tienes la suerte de que tus sofocos sean muy llevaderos

Entonces bastará con usar el sentido común: mantén baja la temperatura ambiente, no uses ropa muy ajustada, vístete por capas para que sea fácil quitarte alguna y evita ciertos elementos que favorecen que aparezca ese calor repentino, como la comida muy especiada y el estrés. Si tienes sobrepeso, intenta eliminarlo.

Si tus sofocos alteran tu vida normal

En este caso el tratamiento más eficaz es la terapia hormonal sustitutiva.

Fue muy popular hace algunos años (¿te acuerdas de los “parches”?), pero hoy se usa mucho menos.

¿Por qué? Un estudio mostró que una combinación de hormonas (estrógeno y progestágeno) usadas en el tratamiento aumentaban el riesgo de algunas enfermedades como ataques cardíacos, trombos y cáncer de mama en mujeres mayores.

En el caso de usar sólo una hormona (estrógeno) había un pequeño aumento de riesgo de trombos, pero no de ataques cardíacos ni cáncer de mama.

Estos resultados causaron la “mala fama” del tratamiento, por ellos muchos médicos no lo prescriben y muchas mujeres no lo quieren.

Entonces… ¿es recomendable este tratamiento?

Si se analizan los datos con cuidado, resulta que sólo en algunas mujeres existe ese aumento del riesgo. El análisis es bastante complejo, pero podemos resumirlo a grandes rasgos.

El estudio demostró que la mayoría de mujeres en las que la terapia hormonal tenía efectos adversos eran mayores de 60 años o habían empezado el tratamiento después de los 10 años de haber tenido la menopausia.

Si tienes menos de 60 años y estás sana, el riesgo de efectos adversos con la terapia hormonal es muy bajo.

Por eso es esencial evaluar a cada mujer de forma independiente y exhaustiva. En general, los expertos creen que en mujeres sanas a las que los sofocos les impiden hacer su vida normal, los beneficios de la terapia hormonal superan a los riesgos siempre que:

  • empiecen con la terapia antes de 10 años de haber tenido la menopausia
  • sean menores de 60 años
  • el tratamiento dure como máximo 5 años

Además de mejorar los sofocos, la terapia hormonal ayuda al tratamiento de la depresión en la menopausia y de los problemas de sueño. pero no debe usarse para tratar únicamente estos síntomas.

Además de los estrógenos y progestágenos existe un esteroide sintético, la tibolona, que se utiliza como terapia sustitutiva. Reduce los sofocos y parece algo más efectiva para mantener el deseo sexual tras la menopausia. pero se ha asociado también con mayor riesgo de ictus y quizá de cáncer de mama.

Aunque hay que analizar cuidadosamente a cada mujer, si estás sana, eres menor de 60 años y los sofocos te impiden hacer tu vida normal puedes considerar el tratamiento hormonal sustitutivo. Con estas características, tu riesgo de efectos adversos es muy bajo.

¿Hay mujeres que no deben optar por la terapia hormonal sustitutiva?

Sí, por supuesto. Cuando el riesgo supera al beneficio que puedan obtener.

Si padeces o has padecido cáncer de mama, tienes antecedentes de enfermedad cardíaca o de trombosis o aunque no las hayas padecido tienes un riesgo elevado para estas enfermedades, la terapia hormonal sustitutiva no es para tí.

A pesar de todo… no me convence la terapia hormonal sustitutiva. No me fío.

Si después de haberte informado decides no optar por este tratamiento, hay otras opciones que pueden ayudarte a mejorar los síntomas de la menopausia.

Entre los más efectivos para los sofocos de la menopausia destacan algunos antidepresivos como la paroxetina y antiepilépticos como la gabapentina, especialmente útil para los sudores nocturnos.

Sin embargo estos medicamentos no se libran del debate. Por ejemplo la paroxetina fue aprobada por la FDA a dosis más bajas que las antidepresivas para tratar los sofocos, pero hay quien considera que sus efectos secundarios tampoco compensan sus beneficios.

 ¿Existen terapias “naturales” para aliviar los sofocos de la menopausia?

Quizá hayas pensado en alguna terapia alternativa, como hace más del 50 % de las mujeres postmenopáusicas.

No hay muchos estudios sobre su seguridad y eficacia, pero te comento algunas:

  • Las más prometedoras, aunque su eficacia no está claramente demostrada en ensayos clínicos: se basan en conseguir la relajación y controlar el estrés mediante técnicas psicológicas como terapias cognitivas, o el mindfulness ahora tan de actualidad. Además de los sofocos, mejorarían otros síntomas como el insomnio. Puesto que sus efectos secundarios son prácticamente inexistentes pueden ser una opción a probar.
  • Las que no se sabe si son eficaces o no: las terapias con plantas como isoflavonas y fitoestrógenos. En algunos estudios no parecen más eficaces que placebo, en otros sí. No se sabe tampoco si aumentan o no el riesgo de algunos tipos de cáncer de mama. Otra planta que se utiliza es la cimífuga. Ni está claro su papel para aliviar los sofocos ni cuáles son sus efectos secundarios, aunque hubo sospechas de que podía afectar al hígado. En cuanto a estos remedios, no te los recomiendo sin consultar antes con tu médico.
  • Las que se han mostrado ineficaces en ensayos clínicos: la acupuntura parece igual de efectiva que el placebo. Y tampoco parecen eficaces el aceite de onagra ni las semillas de linaza.

Para terminar, te diré que el efecto placebo parece ser bastante fuerte cuando se refiere a el tratamiento de los sofocos.

La menopausia no es una enfermedad ¿no?

No, sólo es una etapa de la vida.

Pero es cierto que puede resultar difícil y es posible aliviar sus síntomas. Tener la regla tampoco es una enfermedad y muchas mujeres necesitan analgésicos cada mes.

Por eso, si tienes dificultad en seguir con tu vida normal debido a los síntomas de la menopausia, no dudes en preguntar a tu médico.

Si tus sofocos son llevaderos, probablemetne no te merezca la pena el tratamiento.

Tú decides después de informarte, y si te queda alguna duda estamos aquí.

La menopausia no es una enfermedad, pero puede ser muy molesta. Si es así, hay tratamientos que te ayudan a llevar una vida normal.

¿Te agobian los sofocos? Puedes tratarlos, si quieres.
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